2/08/2009

Michel Foucault: Cárcel y Vagos en Cali durante el siglo XIX.

En 1845 se construyó la primera cárcel de Cali, quedaba entre lo que hoy es la calle 13 y las carreras 3 y 4; consistía en dos cuartos, uno para hombres y otro para mujeres y este se llamaba divorcio, tenía además una cocina y un oratorio; su construcción se tardó 3 meses y costó $212 pesos de la época. Este proyecto fue impulsado por Juan de Dios Borrero. Pero después de su construcción a quien se encerró?. Recordemos a Michel Foucault, el poder crea un saber y este crea un sujeto. Revisando las causas criminales de la época encontré que los esclavos recién liberados que buscaban ajustarse  a una nueva vida fueron perseguidos y llamados Vagos, se les impuso buscar trabajo rápidamente o de lo contrario serían encerrados y castigados.
Textos: Almaluz Hurtado Borrero.
1882: Mendigos
Foto Tomada por Melitón Rodríguez en Medellín.


A fines del siglo pasado, el xx, para graduarme como Licenciada en Historia en la Universidad del Valle, además de cumplir con las materias de rigor y unas cuantas electivas, debía presentar un informe, que llaman Monografía, y otros se arriesgan a titular Tesis.

Terminé un texto titulado "Régimen Penitenciario y Dispositivos Carcelarios y de Castigo bajo las Reformas Liberales en Cali", de 144 páginas, dividido en 4 capítulos para mostrar que con base al trabajo de archivos había conseguido levantar una historia, y con las aceptaciones de los jurados e historiadores Francisco Zuluaga y Jorge Eliécer Salcedo obtuve la licenciatura.

Básicamente en ese momento la facultad pedía a esta carrera de historiador, demostrar que buscando en los archivos se encontraban documentos para armar un mapa y mostrar algo que aportara a la historia de la ciudad. Esto por supuesto enmarcado en un rigor propio de esta disciplina, enseñando un marco teórico, unos autores fundamentales y unas textos complementarios.

En resumen yo conseguí un sueño, encontrar los datos que me permitieron rastrear la edificación de la primera cárcel que tuvo Cali, en 1845. Buscando en el desordenado y olvidado Archivo del Cabildo, encontré las cartas y los recibos y todo papel viejo que mostraba cómo y porque y donde se hizo esta construcción.

No significa que antes de 1848 no hubieran cárceles, sitios para encerrar bandidos o facinerosos como se decía en ese entonces, si había, lo que no existía era el Discurso de la cárcel como sitio para resocializar al individuo. Antes los sitios de encierro eran la antesala de llevar al castigado a la hoguera, a la horca, al suplicio; ahora el encierro era para definir un tiempo de condena y pagarla con su cuerpo y mente encerrado y encerrada.

La idea llegó en ese entonces porque en Europa se estaba viviendo esa transición, de los castigos en público, a las cárceles. De considerar que la llegada de los derechos del hombre no podía permitir las atrocidades con que se castigaba. Realmente de fondo lo que vemos es un interés de tipo económico más que humanitario, vale más un hombre haciendo un trabajo forzado que un hombre colgado o guillotinado.  Se sustentó el discurso con Bentham, Becaria y otros que a quien interese en wikipedia se los puede encontrar bien puesticos en láminas y biografía.
Conclusión, a estas alturas, podemos ver que en la Inglaterra industrial pues era muy necesario tener a la par de las industrias, muchas casas donde muchos hombres pagaran condena trabajando. Y ese fue el problema al hacer la cárcel acá, se "transplantó" el invento, pero acá si no había trabajo para los libres, pues menos lo iba a ver para los reos.

Cali para ese entonces era un pueblito de 12 mil habitantes, que viene a ser la gente que cabe en el sector de norte en el Estadio Pascual Guerrero, y estas personas se distribuían en los barrios: la merced, santa rosa, y caicedo que era la unión entre san nicolás y santa librada. Su economía se basaba en artesanos, comerciantes, terratenientes y mineros, y recién se adaptaba a la abolición de la esclavitud, no había más. Había era una ciudad que desde entonces mostraba sus pretensiones de querer cumplir con los ideales de una ciudad burguesa, liberal e ilustrada, pero sin las condiciones para alcanzarlo, por eso la llamo Cali-Cárcel.
Para terminar le cuento que después de hacer esa cárcel, se armó un problema, y era que no se sabía a quien encerrar, pues los delincuntes de ese entonces debían ser enviados a la prisión en Popayán, Cali no tenía autonomía para decidir sobre sus detenidos. La clase dirigente entonces se inventó un problema para poder encerrar gente. Y consideró que allá debían ir a parar aquellos que molestaran y no fueran buenos ciudadanos, y esa fue la otra parte con que terminé el trabajo de grado, mostrar que apareció un brote de causas criminales para la época, en donde a todo que bebiera, no trabajara, o hiciera escándalo público iba a parar a la cárcel recién inventada.
Por eso todo el trabajo se basó en intentar mostrar desde la óptica de Michel Foucault, que un Poder crea un Saber y este crea un Sujeto.

Para ese entonces este autor fui mi líder académico; y sus textos, obras, conferencias, otros textos inéditos, y más, llegaban a mis manos, lo trabajé bastante, lo leí, releí y escribí, y le estoy muy agradecida que se me haya cruzado en el camino, pero como todos los caminos, que al final uno se desprende, pues yo también lo hice con él. Me dejó estructura, y otras cosas más que no mencionaré ahora, pero sólo se que su vida llevada a excesos le trajo la muerte de manera prematura, y lo lamento, porque siempre intuí que estaba a punto de dar un vuelco a su obra y que lo habría llevado a catapultar la filosofía moderna a un orden más espiritual y no a uno tan frío y seco como veo que muchos lo están viviendo.

Paso a contar que Luego .....Unos meses antes de terminarse el milenio, El Consejo de Santiago de Cali creó un concurso en donde se pedía escribir algo sobre Cali, que no pasara las 20 páginas, pues bien yo tomé apartes del trabajo de graduación y monté un texto que titulé "YO VIGILO, TU VIGILAS: O DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA CÁRCEL PÚBLICA PARA CALI EN 1845". Esto me valío una Mención de Honor, unas cuantas charlas hasta que lamentablemente algunos empezaron a creer que yo defendía muy seguramente a alguien en prisión.

Al tiempo el ejercicio de escritura arrojó otro texto, que a la par escribí porque "Lunes de Debate" un ciclo de conferencias que organizaba la Escuela de Filosofía de la Universidad del Valle me había solicitado, el profesor William González quería que yo expusiera a cerca del método de Foucault aplicado para un caso de la ciudad. Ese texto se llama: "MICHEL FOUCAULT: CÁRCEL Y VAGOS EN CALI DURANTE EL SIGLO XIX", está más abajo y para quien se interese en conocer brevemente sobre la historia de la cárcel y otros asuntos, le invito a que lo lea, que ya por ese lado de escribir sobre historia le cumplí al Destino: mostrar la historia de la primera cárcel de la ciudad en donde nací y que parafraseando a Foucault, "estaba por ser escrita".


Cali, El Pais: 1999.


Cali, El Pais: 1999.



A CONTINUACIÒN:

"YO VIGILO, TU VIGILAS: O DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA CÁRCEL PÚBLICA PARA CALI EN 1845.


INTRODUCCIÓN

Hace tiempo sabemos que las cárceles no permiten la rehabilitación de sus presos, que no son una forma de reinserción, ni de cambio y mucho menos de reeducación.

Este malestar que yo siento por el actual sistema penitenciario me ha llevado a querer conocerlo y estudiarlo. Y así, desde mi formación histórica (por que le aclaro al público presente en su mayoría conformado por filósofos que no soy de formación en Filosofía, sino en Historia), empecé la búsqueda en todo lo concerniente al estudio de lo carcelario y penitenciario.

Pero estudiar este tema me topó con el pensador M. Foucault, pues no quería sólo estudiar el tema desde una perspectiva marxista o positivista, sino además con la ayuda de una visión de un pensador contemporáneo que me suscitó interés. Pero así como suscitó interés, igualmente suscitó complicaciones para comprenderlo, pues lastimosamente a la mayoría de los historiadores no nos educan para teorizar sobre las investigaciones; o para abordar cuestiones de naturaleza filosófica; y a enfrentar el reto de las dificultades conceptuales. 1

Comprendo que esto que acabo de decir, puede producir prurito a más de un historiador y también a más de un filósofo, pues han sido los mismo filósofos, algunos, no todos, que han acusado a los historiadores de no abrir espacio a la reflexión teórica sobre la historia. 2

Pretendiendo entonces ser como aquellos historiadores que no quieren rehuir al reto de definir las bases teóricas sobre la cual construyen su historia. 3

Y comprendiendo además de M. Foucault, su genio y versatilidad que permitieron que dejara su impronta tanto en la filosofía como en la historiografía vinculando ambas disciplinas, redefiniendo conceptos y las relaciones entre ambas. Simbiosis que en cierta ocasión lo llevó a describir sus obras como “ fragmentos filosóficos en unos talleres históricos” 4.

Les invito, a conocer algo de mi investigación, la cual se llevó a cabo sin dejar de saber que hay dificultades inherentes en el método de Foucault para hacer historia. Además que el método de la “ arqueología” y de la “ genealogía” no es fácil de aplicar, y menos para el estudio de nuestra sociedad, que difiere mucho con la sociedad europea o con aquellas sociedades establecidas en otros espacios y lugares que estudiara Foucault.

De todas maneras aclaro, que hoy, sólo pretendo, mostrarles cómo el Liberalismo decimonónico irrumpió con mucha fuerza tan sólo hace 150 años, en esta ciudad de Cali, y que sus gobernantes de pensamiento positivista, buscaron por todas las formas urbanizar la ciudad que para entonces era solo un pueblo, queriendo que ella fuera como una de las tantas ciudades europeas liberales e ilustradas. Y que en esa construcción por una nueva urbe, estaba la necesidad de crear un espacio propio de las ciudades modernas: la cárcel. Abro espacio entonces para problematizar con una visión Foucaultiana acerca de la creación de unos sujetos: los Vagos, necesarios para tener a quienes encerrar en esta nueva cárcel.



l. CAMBIO DE ORDEN

El liberalismo visto como una filosofía que se apoya en la noción de libertad, se enfrentó a los privilegios que tenían ciertas clases sociales medievales para ostentar todos los poderes basándose en el origen y el linaje. Y contra usó a esa sociedad los privilegios sustentados en la igualdad, la libertad y la fraternidad para todos los hombres.

Varios fueron los fenómenos que reflejaron la formación de esta nueva manera de concebir el mundo, por mencionar algunos y recordarlos digamos que los descubrimientos geográficos, los avances en la astronomía, la irrupción del Renacimiento y con ello el Antropocentrismo, también el Racionalismo, la consolidación de los Estados Nacionales, la crisis de la manifestada en la Reforma.

Definitivamente el mundo estaba cambiando, con lo anterior finalizaba un mundo levantado en la fe, en el cristianismo, en la ausencia de propiedad privada, en el conocimiento restringido solo para los de vida monacal. Atrás quedó la edad de los ermitaños, de las descomunales catedrales, de la tierra de Marco Polo, de Abelardo, de San Francisco de Asis, de Dante y de las monarquías entrelazadas por los Felipes, los Juanes, los Carlos, los Enriques y los Luises. Nacía el tiempo de los Richelieu y los Morin, los Maquiavelos, y los Austrias eran reemplazados por poder los Borbones.

La economía de mercado se apropiaba de las gentes: las artesanías cedían el paso a las manufacturas, se volvía prácticamente una obligación la propiedad privada, el capital, la enciclopedia, la razón y la técnica. Un mundo nuevo se forjaba a través de unas nuevas maneras de verlo, de concebirlo. Definitivamente La burguesía estaba escribiendo otro capítulo para la Historia.

La burguesía llevó a cabo muchas revoluciones, entre ellas la Revolución Francesa. Esta representa, por antonomasia, la caída del mundo feudal y tornó el camino expedito para instaurar la bases de la sociedad moderna: el régimen republicano, la economía de libre mercado, la sociedad formada por individuos prestos a tecnificarse y a ilustrarse y a vivir en función de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad. Una sociedad que viviendo libremente defenderá la propiedad privada y el orden y el progreso, conforme a la doctrina liberal.

El Liberalismo como paradigma de vida se apropió del mundo europeo y entre los numerosos cambios por los cuales propugnaba estaban los relacionados con el control social, con la normatización, con la vigilancia y con el castigo.
Así el régimen penitenciario que se conoce hoy es propio de la visión liberal que consideró a los castigos medievales como sanciones propias de “bárbaros” y no de ilustrados.


II. ILUSTRACIÓN Y BARBARIE

Según varios autores la pena de prisión, apareció y se consolidó como “una respuesta a las exigencias de la racionalización del derecho y del estado y del humanitarismo en las penas que son características al paso del Antiguo Régimen a la Edad contemporánea.” Y es inherente al movimiento de la Ilustración, al Liberalismo, al estado de derecho, a la codificación y al constitucionalismo.” 5. A lo largo del siglo XVIII los filósofos y los teóricos del pensamiento iluminista se pronunciaron contra el régimen de castigos y de suplicios al cuerpo del penado y solicitaron cambiarlo por otro tipo de castigos, pues los suplicios recordaban un pasado medieval y que además la doctrina liberal consideraba como inhumanos. A cambio se proponía recuperar al criminal para la sociedad, una recuperación que se llevaría a cabo en las instituciones de encierro y en una primera instancia, el régimen penitenciario se encargaría de ello.

No es de extrañar que estos pensadores de la época hallan propuesto cambios en las instituciones jurídicas, pues si bien es cierto que la noción de delito y de criminal es efectuado por la sociedad según el momento histórico, también es cierto que son los sectores dominantes de la sociedad los que formulan la definición de las normas éticas y jurídicas.

Algunos de los teóricos más recalcitrantes en su afán de consolidar un régimen penal y carcelario diferente fueron: Cesare Bonesana marqués de Beccaria ( 1738-1794), autor De los delitos y de las penas, a quien la historia puede atreverse a considerarlo como el primer teórico del derecho penal moderno. El, a la manera italiana, se comportó como un enciclopedista en su afán de reformar la ley. Sus propuestas se dirigían a modificar hasta el momento lo habitual: acusaciones secretas, las supuestas confesiones, las condenas sin apelación, los castigos tiránicos, las torturas y las muertes en la horca, el hacha, el látigo, la hoguera, la rueda y ni que decir de las marcas por fuego, las mutilaciones y el destierro. 6

Bonerasa, buscó reformar los sistemas de castigo y hacer desaparecer el suplicio. Es decir, desaparecer el cuerpo como blanco mayor de la represión penal, desaparecer la fiesta punitiva. Según el mismo autor realmente el castigo al cuerpo cambiaba en su forma pero no en su fondo, si bien es cierto que al cuerpo ya no se le aplicará un suplicio, este seguirá recibiendo reprimendas, y ahora se le encerrará para hacerlo trabajar. Y aunque no se le aplique la muerte, si se la aplicará al cuerpo la privación y la disciplina por la libertad, las relaciones sexuales, la alimentación, el tiempo. 7

En la doctrina liberal el control social será un eje clave para el tipo de sociedad que anhela la burguesía, pues es controlando las gentes y vigilando que desempeñen sus respectivos roles como se aspira que se viva en un constante progreso.

Así, otras formas de encierro operarían sobre la población controlándola a través de la escuela, del cuartel, del taller, de la fábrica, del hospital, de la cárcel, del manicomio, y de todos los demás espacios en los cuales el objetivo primordial es normatizar y “adiestrar” a las gentes para que aprendan a cumplir con pulcritud las reglas de dicha sociedad liberal. Y el orden será primordial tanto en la esfera de lo público como de lo privado.
La norma urbana, la higiene, la salubridad, la misma puericultura estarán a la orden del día en un discurso que pretende delimitar claramente lo normal de lo anormal, lo correcto de lo incorrecto, la razón de la sinrazón, límites que establecía la propia burguesía.8. Para fines del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, la América hispánica acogía ese paradigma para regirse con él, una vez que desmantelara todo vestigio de la colonización española.


III. LAS REFORMAS LIBERALES EN LA NUEVA GRANADA Y LA “DULCIFICACIÓN DE LOS CASTIGOS”


En la Nueva Granada fue a mediados del siglo XIX que el liberalismo se expandió. Desde ese entonces, sus gobernantes buscaron desmontar el estado colonial, pues aunque la Independencia se había logrado todavía para esa fecha subsistían las condiciones que habían impuesto los españoles.

En 1848 Ezequiel Rojas pronunció un discurso presentando lo que pretendía para la nueva República con el sistema liberal, esas propuestas reformistas que lanzaron fueron: la abolición de la esclavitud, la libertad absoluta de imprenta y de palabra, la libertad religiosa, así como de enseñanza, industria y comercio, de armas y municiones. También el desafuero eclesiástico, el sufragio universal, directo y secreto, la supresión de la pena de muerte y la dulcificación de los castigos, abolición de la prisión por deuda, el juicio por jurados, la disminución de las funciones del ejecutivo, el fortalecimiento de las provincias, la abolición de los monopolios, de los diezmos y de los censos, el libre cambio, el impuesto único y directo; abolición del ejército y la expulsión de los jesuitas. 9

De estas propuestas interesa la que compete a la dulcificación de los castigos.

Entre las propuestas reformistas estaba la que atañía al régimen penal. Se pretendía instaurar la vigilancia y el castigo a la mejor manera, de acuerdo a como lo estaban proponiendo los teóricos penalistas en Europa. Se buscaba cambiar el de castigo-suplicio por el castigo-encierro, pues el primero solo conseguía recordar un pasado colonial.


IV. CALI Y EL CASTIGO BAJO EL PROYECTO MODERNIZADOR


Los cambios que se produjeron durante las reformas de medio siglo XIX se reflejaron en las transformaciones realizadas en la cárcel pública en Cali.

Cali era una ciudad que para 1845 no sobrepasaba una población de doce mil habitantes. En ese entonces, Cali y Roldanillo eran los cantones que conformaban la provincia de Buenaventura.

El Cantón de Cali estaba dividido en distritos parroquiales:

a) Cali: a partir de la fusión de los barrios La Merced y Santa Rosa.
b) Caicedo: a partir de la fusión de los barrios San Nicolás y Santa Librada los cuales formaban el casco urbano.
Y además Jamundí, El Salado, Yumbo, Yotoco y Vijes constituían el área rural. 10
Enumeremos algunas disposiciones que se llevaron a cabo para esta época:
1. La construcción de los caminos y los puentes, en general el acondicionamiento de las vías, la incorporación del telégrafo, el acondicionamiento para las pilas de agua.
2. El orden de la policía al ubicar el cementerio, fijar los espacios y los horarios para los lugares donde se practicaban los juegos de azar ( gallera, dados, lotería).
3. En la educación también se vivieron los cambios, se organizaron escuelas públicas para que estuvieran al alcance de todos.
4. Por los olores también saltó la preocupación y se implantaron medidas de higiene para lugares como el abasto de la carne, las acequias, los caños, los desagües, las letrinas y para todos los lugares en donde estaba comprometido el aseo y la salubridad.

No es extraño entonces hallar en la documentación de la época, disposiciones que hacen referencia por ejemplo a la restricción del número de cerdos y gallinas para tener en casa pues en demasía ocasionaban desórdenes y mal olor. Así como la preocupación ante el hedor de las plazas de mercado, o los diversos “perfumes” que expelían las jaboneras y los destiladeros de aguardiente cuando arrojaban a la calle a través de las chimeneas sus respectivos miasmas. 11

El control sobre la urbe imperaba, había llegado la métrica para los espacios para los tiempos y hasta para los aromas.

La cárcel no estuvo ajena a estos cambios.


V. LA CÁRCEL Y EL REGLAMENTO NACIONAL

Ahora, algo si es bien curioso, la composición de la cárcel de Cali para 1845, no corresponde a una disposición o ley que proviniera del gobierno central, su construcción al parecer es autónoma, en el sentido que obedece sólo a la necesidad creada por el gobierno local.

Autonomía “patrocinada” en el aparente desorden de la administración capitalina, veamos porque creo esto, lo he pensado a partir de este documento, porque al parecer el cuerpo gubernamental estaba muy interesado en aplicar un tipo de control social de corte burgués y por ello las reformas a las cárceles no se hicieron esperar. Pero en medio de estas disposiciones hubo desorden y desconocimiento de la manera como se llevaban a cabo. En la capital del país se creía una cosa diferente a la que realmente sucedía en otras ciudades. Es así como en 1845 desde la ciudad Bogotá, llega un oficio del señor Secretario de Estado del Despacho del Interior solicitando los datos sobre: “Un cuadro de los ingresos que hayan tenido los fondos destinados al sostenimiento de la casa de prisión de esa provincia. Otro de los gastos del mismo establecimiento, y otro de la alta y baja y existencia de reos de dicha casa de prisión” pues el poder ejecutivo necesitaba ser “informado lo más completamente posible del Estado de las diferentes ramas de la administración pública”.

Pero resulta que el alcalde parroquial Juan Antonio Delgado y de Juan de Dios Borrero responden que en Cali: “ no hay prisión; y que el lugar destinado para este objeto es la cárcel pública de esta ciudad; y que por consiguiente no hay sobre que formar los cuadros de que trata la nota”.12.

Entonces, tenemos que, la cárcel pública de Cali, funcionaba como tal porque “no habiendo en esta capital ( de la Provincia de Buenaventura) lugar a un edificio destinado para casa de prisión, esa pena la sufren los reos en la cárcel pública”. 13.
Además de esta respuesta, sorprende que en la carta no se explique que a cambio se les envía la información que si corresponde al lugar que por el contrario si existe en la ciudad. En Bogotá creen en una cosa y en Cali no sólo se cree otra, sino que se hace otra cosa. Y en fin, al parecer las cosas a hoy no han cambiado mucho.

VI. LA CÁRCEL PÚBLICA DE CALI


Y sabemos que hoy, entre los siete principios fundamentales que operan como las máximas universales de la buena condición penitenciaria, se halla el principio del trabajo como obligación y como derecho, a través del cual el reo aprende a practicar un oficio. 16.

Pero como pretender que los arrestados de Cali pudieran desempeñar este tipo de labores en una sociedad pobre y carente por completo de una economía compuesta de manufacturas e industrias. A Cali la caracterizaba una economía hacendataria de corte agro-ganadero y un compuesto de minería y esclavitud en crisis para el momento de la reforma de la cárcel pues las haciendas estaban azotadas por las guerras civiles y la manumisión todo lo cual contribuyó al abandono de las minas.

Otro inconveniente debido a este problema económico, es por ejemplo el de implantar en Cali una cárcel de tipo Panóptico, o de las celdas individuales como en el caso Filadelfia y Auburn. No existió tal infraestructura. No había el dinero suficiente para construir grandes edificios. Y Además se debe recordar que con el decreto liberal de desamortización de bienes de manos muertas, en muchas ciudades se hizo entrega de edificios de propiedad religiosa para que fueran acondicionados como hospitales, asilos de locos o cárceles. 17. De esta manera tenemos que con la “ autonomía” de la élite caleña para hacer su cárcel, su pocos recursos económicos, y sin tener siquiera el edificio, la cárcel que ha de resultar será muy compleja y hasta porque no, decir bien curiosa.

No olvidemos que la manera de controlar la sociedad en Cali, por parte de las autoridades y de los ciudadanos, estaba variando con el advenimiento de las reformas liberales y a través de ellas se buscó llevar a la práctica el discurso ilustrado y burgués.

Los suplicios como manera de castigo al delincuente habían terminado, ya no se buscaba aplicar el suplicio, ahora el culpable era enviado a la cárcel. Una cárcel que en medio de precariedades económicas intentaba acercarse al ideal europeo, pero brindando como resultado un tipo de prisión bastante particular.

Aunque existan ciertas congruencias entre las leyes y su aplicación en el interior de la cárcel, no dejan de presentarse dudas al considerar que tal coordinación no se llevó del todo a cabo, debido a la falta de un control certero por parte de un gobierno carente de dinero y de conocimiento suficientes. Hacer cumplir las leyes sobre el régimen penitenciario no fue fácil y se quedaron muchos de sus artículos solo en el reglamento, es decir, sin poder llevarse a la práctica.

Pero bueno con todos estos problemas, durante 1845 arrancó la construcción de la cárcel de Cali, y finalizó en el mismo año, la construcción abarcó la edificación del cuarto carcelario para hpmbres, otro para mujeres llamado el Divorcio y el Oratorio, todo tuvo un costo de $ 216 y 1 ½ real , obra presidida por el que sería el administrador de la obra: Don Juan de Dios Borrero.

El documento aludido refleja el pensamiento reformista, que se aplicaba al lugar que funcionaba como sitio de encierro de la ciudad en ese entonces.  Don Juan de Dios relataba como: “La inseguridad, desaseo e insalubridad de las cárceles llamó toda mi atención desde que tomé posesión del destino de Jefe Político. Ustedes han sido testigo ocular del estado miserable y asqueroso en que se hallaban las cárceles de hombres i mujeres de esta ciudad.” 20

Y pese a algunas dificultades de orden económico se lograron hacer algunas mejoras, como: “... la de hombres se ha enladrillado, embovedado y blanqueado los dos cuartos que están a los lados del saguan”, para el lugar en donde se arrestaban las personas por faltas leves. Y: “dos salones interiores que eran unas posilgas oscuras e infestas, hoy dia son piezas aseadas claras i bien ventiladas”, para los lugares que alojaban a los que cometían delitos graves. 21

En todos estos arreglos hace presencia el surgimiento de la nueva arquitectura republicana en donde es vital la aireación, la ventilación y la pulcritud, así que además fue preciso: “sacar la basura,... alisarlas, blanquearlas, enladrillarlas i ponerles fuertes ventanas ...que permitirían la entrada de la luz i del aire”, la preocupación por el aseo se evidencia pues: “se ha construido una cocinita para que los presos no ahumen el edificio cocinando dentro”, además se solucionó el problema de las aguas “reparando las pilas...poniendo desagues” 22

Dichas mejoras se complementaron con la construcción del Oratorio para dichas cárceles.  La realización de las mejoras fue un proceso que involucraba ilustres ciudadanos que se comprometían en la “composición” ( palabra que para la época designa construcción o edificación), directores de la obra, a los maestros de construcción, a los vendedores de los materiales que se utilizaban, dineros se invirtían y tiempo.

La “composición” se dividió en tres etapas. La primera correspondió a la construcción de la Cárcel Pública. La segunda se relacionó con la edificación del “Divorcio”, es decir, de la Cárcel de mujeres y en la tercera con el levantamiento del Oratorio.

Si bien es cierto, es difícil encontrar una correspondencia entre los códigos y reglamentos de la época para llevar a cabo en el funcionamiento de los lugares de encierro, yo he intentado aproximarme a mirar que partes del reglamento se cumplieron en la cárcel de Cali.

Así, resulta que:

· El Alcayde devenga

Todo establecimiento de castigo tenía de acuerdo con el reglamento nacional, un director. El de la cárcel de Cali era el llamado Alcayde. Para 1844 era José María Cortéz y devengaba $ 10 pues era lo “asignado al que ejerce el destino de alcaide de la cárcel de esta ciudad”. 23
Es decir que anualmente ganaba $ 140. El reglamento especifica que el director de trabajos forzados ganará $ 500. El capataz del mismo lugar $ 120, el director de presidio podrá cobrar entre $ 300 y $ 500. El capataz del mismo lugar $ 120, el director de casa de reclusión ganará entre $ 300 y $ 500, el capataz del mismo lugar $ 96 y el director de casa de prisión se hará acreedor entre $ 8 y $ 120. 24

· Dadnos hoy el pan...

Según la ley I del 30 de mayo de 1839 del reglamento nacional: “Se abonarán hasta real y medio del tesoro nacional para la ración diaria de cada forzado, para el alumbrado y para el jabón con que deben lavar su ropa; pero de ningún modo se les entregará en dinero a los reos”.
Un modelo de vale para, la cárcel de Cali decía así:
“ Cársel : vale contra la tesorería municipal por 40 reales para racionar a 8 presos encauzados a razón de medio real diario cada uno por los días 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10 y son Juan Antonio Valencia, Pedro Castañeda, Gabriel Arisaga, José María Castro, Manuel Joaquín Trigreros, Juan Francisco Espinoza, Manuel Mario Rizo y Lorenzo Sierra. Cali, 1 de enero de 1845. El alcayde de la Cárcel. Juan Bautista Castillo ( FIRMA)” 25

Holton cuenta, respecto a la alimentación de los presos, que en algunos casos “corre por cuenta de ellos; en otros no, pero en todas partes los reclusos, siempre que tienen la oportunidad, piden comida, por la ventana, a los transeúntes”. Y describe la alimentación de un presidio como: “ raciones, que consisten en carne o maíz o arroz y sal y una cantidad enorme de panela, un cuarto de libra diaria” 26 ..

· El pan de cada día.

El mismo reglamento establecía que “para el mantenimiento de los presos pobres ...el valor de la ración diaria con que debe asistirse a los presos pobres...no pasará de un real”. En Cali, para 1845, el jefe político del Cantón recibía, desde la Gobernación de la Provincia de la Buenaventura, una la comunicación en la cual se le indicaba que se “señala la cuota de medio real para racionar diariamente a los presos pobres.” 27

· Reo que se enferma ?

El decreto del 17 de abril, en su título primero, artículo 19 del reglamento mencionado, indica que se debe dar “pase para el hospital a los reos que se enfermen procediéndose antes al reconocimiento del enfermo”. En Cali, una comunicación, enviada desde la sección administrativa del gobierno provincial de Buenaventura al Sr. jefe político de la capital, informaba sobre la “necesidad de enviar al procesado José Piedrahita que se halla gravemente enfermo en la Cárcel, para pasarlo al Hospital, pero no hay suficientes soldados en el cuartel para que se les ordene custodiarlo”; para solucionar el problema se le pide al procesado conseguir un fiador de cárcel mientras se obtiene el número de soldados necesarios para que sirvan de guardia en el Hospital. 28

· Exhortar a la resignación.

En el mismo decreto citado antes, pero en el título sexto, artículo 78, se consigna que “Los gobernadores excitarán a los prelados o vicarios eclesiásticos de sus provincias para que proporcionen todos los días de fiesta eclesiásticos que vayan a las casas de castigo y expliquen a los reos el evangelio y la doctrina cristiana, y los exhorten a la resignación y a las virtudes prácticas”.

La cárcel de Cali tenía su propio Oratorio, presidido por el Presbítero Sr. José María Rengifo, encargado además de las cuentas “de las cantidades con que voluntariamente han contribuido algunos vecinos, para la celebración del Santo sacrificio de la misa en los días festivos y con el oratorio de la cárcel de hombres de esta ciudad”. 29

. Grillos y cadenas.

Ellos variaban según el lugar de castigo, el reo y su comportamiento, pues se tenía en cuenta si era de carácter díscolo o reincidente en la fuga.
No es claro que motivaba la utilización de ciertas prisiones en el cuerpo de los reos en la cárcel de Cali, pero se sabe que se usaron los grillos, las esposas y las cadenas. Al menos así se evidencia cuando la tesorería cantonal expide vales para cancelar al “maestro Nicolás Bermúdes dos reales por la quitada de unos grillos a los reos Juan Pedro Palacios y José María Jiménez”, uno de ellos “ a favor de Pedro Pablo Cortéz por dos reales para quitar unas esposas a un preso”. Los vales podían cancelar no solo el valor de lo correspondiente a la retirada de los medios de aprensión, sino la aplicación de ellos así, el maestro de herrería Cortázar reclamaba: “ seis reales por haber puesto dos pares de grillos y una cadena de orden de la jefatura, a tres reos que están en esta cárcel”. 30

· Rondando.

José Agustín Otero alcayde de la cárcel de Cali solicitó alguna vez a los señores del Cabildo dinero para el alumbrado argumentando: “ tengo que visitarlos tres veces durante las noches para que no se fuguen y evitar toda responsabilidad de mi parte”. Al parecer el Sr. Otero acataba la ley que contenía el título tercero y el artículo 5 en el cual se aclara que el capataz ( para la casa de reclusión) debía tener: “ a su vista a los reclusos de parte de día, todo el tiempo que le sea posible para mantener el orden y activar los trabajos; y rondar los dormitorios o el exterior de ellos de parte de noche, siempre que hubiere sospechas de desórdenes o fuga, y las veces que lo creyere conveniente”. 31

Las estadísticas de Holton hablan de un total de 894 prisiones para una población de 2’243. 730 habitantes para 1850, es decir que hay una prisión por 2510 personas.


VII. DE POSILGAS OSCURAS A PIEZAS ASEADAS.

Este ejercicio de mirar con un lente foucaultiano ( si esta palabra se me permite) la cárcel de Cali, y así entonces reconocer su proceso de composición, el tiempo empleado, el dinero requerido, y las personas necesarias para trabajar en ella, nos sirve para pensar muchas situaciones, pero es necesario cotejar con los reglamentos y mirar si se aplican, es hacer un ejercicio tomando como punto de partida Vigilar y Castigar, e intentar mirar si es el Poder el que ejercido por esa élite caleña crea un Saber. Bien difícil, porque ese Saber es “ transplantado” de Europa, de un espacio, tiempo y condiciones bien disímiles a las existentes. El ejercicio sería entonces proponer como llamarle a este tal vez híbrido, pues la cárcel que resulta, viene a ser como una “intersección” entre ese saber Europeo y ese Estraño Saber resultante de querer aplicar el discurso moderno sobre unos rezagos culturales muy ligados al pensamiento colonial.

Continuando con esta mirada, y buscando entre los documentos de la época me topo con que la élite construye su cárcel, para luego caer en una especie de limbo, porque no existen las personas para encerrar. No porque no se cometieran delitos en la época sino porque los criminales purgaban sus penas en el presidio de Popayán, ya que así lo estipulaban las leyes impartidas desde Bogotá. Y si bien es cierto hubo una cierta autonomía para que la élite crear su cárcel, esa autonomía no le alcanzaba para que encerrara en ella los presos que debían ir a otros lugares ya conocidos.

Surgió entonces en mi una pregunta, y era saber quienes serían los personajes que irían a la cárcel. Aquí surge mi hipótesis, la cual formula, que la élite caleña y su gobierno local, crea un sujeto para su cárcel, y que será el vago. Los Vagos siempre existieron en la Nueva Granada, pero lo que va a cambiar es la mirada hacia ese nuevo tipo de Vago. Sostengo esto por varias razones:

1. Después de terminada la construcción de la cárcel, pasaron 6 meses y nadie fue a vivir en ella.
2. Terminado este tiempo se realizó un censo en el distrito parroquial de Cali, listando los incapacitados para trabajar en la parroquia, como lo eran los dementes, lisiados y mendigos.
3. Y a los cinco meses de realizado este censo, aparece un “brote” de vagancia en la ciudad sin justificación aparente, que comprende entre mayo y noviembre de 1847.
4. Este brote coincide con el momento en que el gobierno local está buscando modernizar a Cali, como ciudad moderna debe tener cárcel, ya la tiene, pero no tiene sus presos, entonces los crea. Y que mejor crear unos sujetos que van a la cárcel, al tiempo que las autoridades se libran de los personajes que no cumplen con las nuevas normas y la nueva métrica de la ciudad.
5. La cárcel sólo cumplía con el papel de casa de arresto, en ella permanecían los acusados mientras se les sigue el juicio, para luego marchar al lugar que les corresponde para pagar su condena.
6. Las Demandas por vagancia las instauraba el mismo alcalde, nunca ningún ciudadano fue a quejarse por los vagos.
7. El discurso que aparece en las causas criminales nos permite leer el afán de normar en la ciudad de Cali.


VIII. VAGANCIA: Sin oficio, ni beneficio.

“Que en la empresa de la construcción del camino del Quindío y formación de las poblaciones que en él deben establecerse, se presentan facilidades para dar ocupación a los vagos con provecho de la empresa y utilidad de éstos, que a la vez que tendrán asegurada su subsistencia durante el concierto, aprenderán a trabajar y adquirirán el hábito de hacerlo.” Así rezaba el Articulo segundo, del Decreto del 31 de marzo de 1843 titulado “Sobre concierto de vagos con destino a trabajar en el camino de Quindío”, ejecutado por el Presidente Pedro Alcántara Herrán.

Esta fue la última ley que se sancionó sobre la condena por vagancia en la Nueva Granada antes del brote serio de detención en masa de “vagos” que se presentó en Cali sin una explicación aparente, esto fue entre el 19 de mayo y el 12 de noviembre de 1847, retomé este “delito” para indicar que a través de las Causas seguidas por este hecho se refleja el afán por vigilar y normatizar a personas que no cumplían con su rol de ciudadano. Además en el Código Penal vigente de la época no hallé la consideración o penalización de la vagancia. Aún así las Causas se desarrollaron y los acusados fueron condenados.

Este lapso de seis meses fue ubicado luego de buscar más Causas por vagancia entre los años de 1844 y 1866, 22 años durante los cuales no se halló ningún otro brote de vagancia.
Sólo fueron nueve causas las que llegaron a manos del Alcalde.
Una división por género indica que en esas nueve oportunidades la vagancia fue “practicada” por:
Mujeres: seis veces. Pero de estas seis veces en una oportunidad fueron acusadas tres mujeres que vagaban en compañía, y en otra una pareja compuesta por dos mujeres.
Hombres: dos veces.
Mixto: una pareja conformada por un hombre y una mujer, una ocasión.

Cuando el Alcalde del distrito recibía repetidas quejas contra un ciudadano por que este “no tiene oficio, ni veneficio, hacienda ni renta alguna de donde le venga la subsistencia” 32 , es decir que el ciudadano no cumplía con su papel productivo al interior de la sociedad, y si la acusada era una mujer, no solamente era peligroso que no trabajara, sino que abandonara los “oficios de su propio sexo” 33, este ciudadano no se “escapaba” de ser llamado vago por el Alcalde, quien de inmediato le iniciaba un juicio.

De manera coincidente las Causas seguidas a los vagos de Cali, fueron presentadas durante un determinado tiempo, cuando el proyecto por la modernización de la ciudad se estaba llevando a cabo, se debe recordar que este proyecto no permitía tolerar al individuo improductivo.

Aunque la vagancia y la mendicidad ya habían sido elaboradas bajo las leyes hispánicas, en las Leyes de Indias, Libro VII, Título VII. 34, para esos años el vago era aquel que teniendo un oficio no lo cumplía, para la época de las guerras de independencia al acusado de vago se le condenaba a ser alistado para las milicias, ante la escasez de hombres para la guerra, y para los inicios de la “modernidad”, la escasez de mano de obra motivó a los dirigentes a sancionar nuevas condenas sobre vagancia, para llevarlos a campos de trabajos forzosos.

La noción de vago y mendicante que se pueda tener en un momento dado no está al margen del contexto histórico. Durante la edad media el mendigo nunca fue rechazado, fue visto como un ser complejo quien a través de sus acciones transmitía la palabra divina, no fue enjuiciado y por el contrario los laicos le brindaban alojo y alimentación esperando ser recompensados por Dios al mostrar dichas actitudes caritativas, la caridad se prestaba bajo una conciencia por lo sagrado que se tenía hacia el mendigo.35.

La edad moderna desacraliza la pobreza, si antes la pobreza fue percibida por una sensibilidad religiosa ahora la Ilustración tendrá una percepción moral. Pues un mundo nuevo que empieza a edificarse en los pilares del capital y el trabajo, difícilmente puede aceptar al interior de su sociedad un sujeto que no se circunscribe a dichos pilares. Y quien se resiste a seguirlos se ve perseguido como el vago de quien el Estado se encargará de readaptarlo ( al interior de una institución de encierro con el apoyo del discurso médico y patológico, invención igualmente burguesa ) a las normas sociales, pues se hace necesaria su recuperación como “ individuo-útil- a la - sociedad”. 36 Pero estas dos razones económicas indicadas no fueron las únicas que incitaron para tildar a alguien de vago en Cali.

Presentaré un listado de todos los motivos hallados en las Causas, que tambien llevaron a denominar a estos ciudadanos como vagos:
A María Rosalía Borrero. Por “ ser una mujer vaga, de malas costumbres y entregada al vicio del licor”.37
A Francisco Mejo. Por “ andar entregado al vicio a la bebida de licor”.38
A Susana y su madre Ana María Cárdenas. Por “ los desórdenes que cometen en el
vecindario, debido a la embriaguez, vagancia, alcahuetería” 39
A las carboneras María del Rosario García, Remedios Caicedo y Polonia Brand. “Por los
repetidos escándalos y andan en pendencias y desórdenes de toda clase debido a los
concubinatos...usan un lenguaje reprobado. ” 40
A la manumisa Magdalena. Por “entregarse al vicio de la vagancia, la cimarronería i la ratería” 41
A la manumisa Remedios Caicedo. Por “mala conducta que observa fugándose de los conciertos donde ha sido destinada manejándose con tanta insubordinación i escándalo.” 42.
Observo que a las acusaciones por vagancia se sumaron las inculpaciones por delitos realmente contra la moral pública, se presentaron más inculpaciones por este motivo que por las faltas “económicas”.
Otras acusaciones y frases que se escucharon fueron: “ con sus acciones corrompen niños inocentes”, “están arrastrando a otros a la perdición “, “sus ejemplos inmoralizan y corrompen a los niños y demás personas” 43. , a este tipo de acusaciones se podían unir palabras pronunciadas por un familiar del acusado, así de Manuel de Jesús Riascos “ su misma madre dijo que era un vago”.44

Al parecer las inculpaciones obedecieron también por el afán de “civilizar” a los ciudadanos, era propio de “ bárbaros” la entrega del cuerpo y el alma a las “más bajas pasiones” como beber licor desmedidamente, practicar juegos de azar o vivir una sexualidad poco “recomendada”, o sencillamente no cumplir con unas normas mínimas de comportamiento “ideal” necesarias para vivir en sociedad que se alistaba a ser liberal y definitivamente la “vil canalla” debía ser reeordenada.

Sobre todo producía pánico el exceso de libertad, en este caso quienes más propensos estaban para vivir así eran los manumisos , dos Causas fueron entabladas a dos mujeres, en las cuales se les acusaba por que “ no permanecen en los concertares...se fugan y no duran más de dos días en un lugar.. y no se dedican a los oficios propios de su sexo..”.45

Pero la manumisa Remedios Caicedo fue quien dio más dolores de cabeza, se había fugado una vez de la cárcel “ saltándose la tapia sin embargo de tener mucha altura suficiente para la seguridad”, además era “insolente, fácil para expresarse con males razones aún delante de sus superiores” fue así como el día que un alguacil fue a sacarla del barrio La Changa por que estaba haciendo desorden, ella le respondió que “mi madrina no me ha mandado observadores de mi conducta”, Remedios vivía a plenitud su libertad tanto que cuando se le acusó de pedirle a un soldado cuartillos y manifestarle querer tener relaciones ilícitas con él porque ella buscaba irse de la ciudad, contestó que lo hacía pues “podía disponer de su cuerpo como le diese la gana”, según atestiguó el soldado 46 .

Definitivamente las autoridades arremetieron con sus normas, contra aquellos ciudadanos que diferían en su comportamiento frente a lo “normal”, y si el Alcalde consideraba que “en vez de ser útiles, son perjudiciales” era preciso “separarlos como miembros corrompidos del seno de la sociedad”47

Las autoridades empleaban en su discurso términos de “normalidad” y “anormalidad”, tal como se explicaba atrás, la consideración por comprender lo “patológico” estaba a la orden del día.
A dos acusadas, madre e hija, llamadas Ana María Cárdenas y Susana, respectivamente, por desórdenes en el vecindario debido “a la conducta relajada y de fatales consecuencias por el mal ejemplo...pues viven entregadas al vicio del licor ...además que en su rancho protegen la perdición de los menores hijos de familia y de los esclavos...teniendo además un lenguaje y acciones deshonestas...” . Fueron acusadas de vagas y además sentenciadas pues “es muy conveniente separar de la sociedad a personas cuya perversa conducta ha llegado a tanto extremo de inmoralidad.”48

IX: PENAS: A quien no tiene ni oficio ni beneficio...


Y fue este el artículo que sin duda impusieron a los condenados por vagancia las autoridades de Cali. De las nueve Causas seguidas por vagancia. A seis de sus acusados se les notificó que “ como pena decretada contra los vagos y mal entretenidos se le condena a ser enviado (a) a formar parte de la nueva población del Quindío” 49

A los otros tres acusados no se les envió al Quindío ni a ningún otro lugar fuera de Cali, se buscó con ellos que quedaran bajo la custodia de un progenitor o representante. A Juana Becerra, “se le ordena servir en calidad de concertada por dos años con una mujer de buena fama que le enseñe los oficios de su propio sexo, que la mantenga en la debida sujeción”.

A Remedios Caicedo, : se le entregará a una persona de conocida conducta para que la tenga en sujeción mientras cumple los 25 años”.

A Francisco Mejo, por tener la ocupación en la zapatería y poder vivir con ella honestamente, no se le pudo considerar totalmente como vago, además porque si marchaba para el Quindío “la ciudad perderá a un gran zapatero “, entonces se decidió que de él se hiciera cargo el maestro en zapatería Vicente García, para que este se encargara de Mejo en los siguientes términos:
1. Que García lo recibe como un oficial en su zapatería pagándole semanalmente lo que gane en proporción a las obras que trabaje.
2. Si falta a esto se pondrá en manos de las autoridades.
3. No permitirá que use del licor hasta el estado de embriaguez.
Después de todo, Mejor prefirió el licor, 11 meses después se le llamó de nuevo a juicio y en esta oportunidad se le envió al Quindío.50

Para terminar,y para comprender que la población ya tenía conocimiento de las leyes que manejaban los juristas, en este caso leyes sobre la distinción del delito y la locura, diferencia que se estableció en Europa a partir del siglo XIX, cuando se anunció “que no hay crimen ni delito, si el infractor se hallaba en estado de demencia en el momento del acto”, si el delincuente resultaba ser demente, no es que el castigo se atenuaba, simplemente el delito desaparecía. No se podía considerar al sujeto como culpable y criminal al mismo tiempo. Este tipo de culpable, el loco, se hacía digno de encierro, pero para “cuidarlo” y no “castigarlo”, se le cambiaba la prisión por el manicomio.51 ( vaya diferencia).

Para la fecha el Código Penal Granadino, aclaraba que eran excusables y por lo tanto no estaban sujetos a pena alguna quien “se halle en estado de verdadera demencia o locura al tiempo de cometer la acción, privado involuntariamente del uso de su razón”, dentro de este campo estaba también quien violaba la ley “en un estado de embriaguez absoluta, y ha cometido la pena involuntariamente”.52

Mientras buscaba las causas por Vagancia, me topé con un manuscrito que muestra conocer el tipo de control sobre la sociedad caleña, que en algunas oportunidades se estaba llevando a cabo a partir de la ciencia llamada Patología, en boga por el momento también en Europa.

El seis de marzo de 1844 los Jueces Parroquiales reciben la información que:
“el ciudadano Santos Moreno ha aparecido loco en las calles públicas de esta ciudad por cuyo motivo fue preciso asegurarlo en la cárcel para impedir cualquier daño que contra si u otra persona pudiera intentar llevado de su delirio. Lo que hago presente a usted para que inmediatamente proceda a hacerlo reconocer por los facultativos y caso que resultase positivamente asegure sus intereses, dando cuenta a la jefatura.” 53

Foucault señala que el nacimiento de la “Patologización de la Criminalidad” tiene lugar para que sea más eficaz el control social. Pues en la Edad Media bastaba una orden para ser apresado. Después de las Revoluciones Burguesas, cuando las personas son ciudadanos han ganado más libertad no es tan fácil encerrarlos. Surge entonces la necesidad de poder encerrar a alguien si “atenta contra si mismo”, 54 y Moreno deberá ser asegurado por esta razón.

Este documento enseña que la creación de la cárcel en Cali obedecía también a la necesidad de encerrar al individuo considerado “anormal” por su conducta.

El documento finaliza con una gran interrogante, y es que el alcalde no sabe que hacer con Santos Moreno, si bien es cierto no ha cometido ningún crimen para encerrarlo en la cárcel, Cali no dispone del manicomio para llevara Moreno, el alcalde pide tiempo para saber que hacer.

Yo no sé que pudo haber pensado Foucault de conocer este tipo de espacios que quisieron emular a los europeos, pero que terminaron siendo otra cosa y a lo cual aún no se le ha puesto nombre.

Tal vez este desface que hemos mencionado nos condujo desde un principio a querer hacer cumplir normas o instituciones que no corresponden a nuestras sociedades, la cárcel en Europa “deviene” de todo un historial de acontecer económicos, pero para América Latina el discurso penitenciario era solo un asunto de "transplante”.

La tarea es mirar si hoy seguimos haciendo lo mismo, y buscamos que la solución a nuestro actual sistema penitenciario venga tambien de Europa.

De seguir así, tal vez continuemos repitiendo frases como esta que parece ser tomada de Un periódico de ayer , pero que fue pronunciada en 1856 por el viajero inglés Isaac Holton, cuando dijo que: “ sería injusto inculpar al gobierno, pues aunque las autoridades quisieran mejorar la situación no pueden hacerlo porque el gobierno es demasiado pobre y está incapacitado para mantener funcionarios idóneos y costear edificios nuevos... Además ni siquiera Howard, podría evitar que la cárcel de Bogotá fuera lo que sin duda es, una verguenza.55

BIBLIOGRAFÍA

1. Raphael SAMUEL. “ Historia y Teoría”, en Raphael Samuel, ed.,Historia Popular y Teoría socialista. Barcelona: Crítica-Grijalbo, 1948. Pag 48.Citado por José María Leduc. En “ Dando vueltas al asunto: El Historiador al desnudo”· Lección magistral para la Junta académica del CUH
(Colegio Universitario de Humacao). Puerto rico, 1997.
2. Frase que recibí durante mi formación en Historia, de algunos de mis compañeros de filosofía, pero se puede ampliar leyendo al filósofo austriaco-británico Karl Popper, en la Miseria del Historicismo.
3. José María Leduc. En “ Dando vueltas al asunto: El Historiador al desnudo”· Lección magistral para la Junta académica del CUH (Colegio Universitario de Humacao). Puerto rico, 1997.
4. Cita en Restrepo, Luis Alberto. Pensar la Historia, Medellín: Editorial percepción, 1987, pag. 162-163. Citado por José María Leduc. En “ Dando vueltas al asunto: El Historiador al desnudo”· Lección magistral para la Junta académica del CUH (Colegio Universitario de Humacao). Puerto rico, 1997.
5. La cárcel y sus alternativas”. En: Revista El Cuervo, No 515, España de 1994.
6. Michel FOUCAULT. Vigilar y Castigar. México: Siglo XXI Editores, 1985. Pag 16
7. Ibidem. pag.17-23.
8 Para ampliar véase J. DONZELOT. La policía de las familias. España: Pretextos, 1979.
9 Gerardo MOLINA. Las ideas liberales en Colombia. 1849-1914.Citado por: Alvaro TIRADO Mejía. En: “El Estado y la política en el siglo XIX. En: NHC, Tomo 2, Colombia: 1989.
10 Para ampliar véase José ESCORCIA. Desarrollo político, social y económico. 1800-1854. Bogotá: Biblioteca Banco Popular, 1983.
La Independencia. Ensayos de historia social. Cali. 1981
11 Para ampliar véase Margarita PACHECO. La Fiesta Liberal en Cali. Cali: Ediciones Universidad del Valle, 1992.
12 AHMC. CP. Tomo 90 Folio 295. Se indicará de ahora en adelante AHMC cuando se haga referencia al Archivo Histórico de Cali. Y las letras CP indicarán Libro Capitular.
13 AHMC. CP. Tomo 90 Folio 345.
14 Reglamento de la casa de Refujio. Art 102.
15. Darío MELOSSI y Mássimo PAVARINI. Cárcel y Fábrica. Los orígenes del sistema penitenciario, siglo XVI a XIX . México: Siglo XXI, 1985. pag.43
16 M. Foucault. Op. Cit. p. 274.
17Para ampliar véase G. TÉLLEZ. “La arquitectura y el urbanismo en la época republicana. 1830-40/1930-35. En Nueva Historia de Colombia. Tomo 2. Editorial Planeta, Bogotá: 1989.
18 Howard ( no olvidemos que Juan Howard, Sheriff de Bedford, fue quien se interesó en 1773 por la vida carcelaria. Y decidió recorrer Europa observando cárceles. Así, visitó Copenhague, Estocolmo, San Petersburgo, Polonia, Berlín y seis ciudades más de Alemania. También recorrió Flandes, Francia, Portugal y España, y por último Rusia donde murió. En su libro States of prisions publicado en 1784 expuso el resultado de sus observaciones y de ellas derivó un sistema de reformas al régimen de las prisiones. Sus propuestas eran:
1. Una educación religiosa.
2. Un trabajo organizado serio y regularmente.
Un régimen higiénico y alimenticio humano.
4. El aislamiento para evitar el contagio de la corrupción.
19 Isaac HOLTON. La Nueva Granada : veinte meses en los Andes: 1857. Bogotá: Publicaciones de la República, 1981. Pag. 248
20 AHMC. CP, 92 Folio 22.
21 Ibidem.
22 AHMC. CP, 92 Folio 22.
23 AHMC. CP. Tomo 87 Folio 372
24 Con las letras CN, sea aludirá a la Capitulación Nacional, es decir a una de las leyes, decretos o artículos sancionados por el cuerpo gubernamental del país.
25 AHMC. CP. Tomo 89. Folios 692 al 753.
26. Holton. Op. Cit. 380 y 382.
27 AHMC. CP. Tomo 90 Folio ( no aparece) a cambio dice Número 70.
28 AHMC. CP. Tomo 137 Folio 496.
29 AHMC. CP.Tomo 92 Folio 663.
30 AHMC. CP. Tomo 103. Folios 935,937 y 983
31 AHMC. CP. Tomo 67 Folio 426.
32 Frase reiterativa en este tipo de acusaciones, se puede ver en AHMC. CP, Tomo 98 Folios 397-403.
33 Frase reiterativa en este tipo de acusaciones, se puede ver en AHMC. CP, Tomo 98 Folios 414-417
34 Citado por Beatriz C. RUIBAL. “El control social y la policía de Buenos Aires, 1880-1920”. EN: Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana. No 2, 3 re, 1er semestre , Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires. 1990.
35 Para ampliar véase Michel MOLLAT. Pobres Humildes y Miserables en la Edad Media. México: Fondo de Cultura Económica, 1988.
36 Para ampliar véase Jacques Danzetot en La policía de las familias, y Michel Foucault , La historia de la locura.
37 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 414- 417.
38 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 417-432.
39 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 438-440.
40 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 444-449.
41 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 433-437.
42 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 404-409
43 AHMC. CP, Tomo 98. Folios del 404 414 y 444.
44 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 410-413.
45 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 409 y 437.
46 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 404 al 409.
47 AHMC. CP, Tomo98 Folios 397 al 403.
48 AHMC CP, Tomo 98 Folio 438 al 440.
49 AHMC, CP Tomo 98 Folios 404 al 454.
50 AHMC. CP, Tomo 98 Folios 417-432.
51 Para ampliar véase M. Foucault. Op Cit, p 27.
52 Código Penal de 1837 ( Colombia). Libro Segundo, Título Primero.
53 AHMC, CP, Tomo 87 Folio 5
54.José Luis PESET. Ciencia y marginalidad : sobre negros, locos y criminales. Barcelona: Crítica grupo Editorial Grijalbo, 1983. Op. Cit, Citando a Foucault, p 90.
55 Isaac Holton. Op. Cit. p 248.

Recomendado: http://www.michel-foucault.com/